En capítulos anteriores, quedó pendiente contaros mi excursión a la isla de Ons.
Ya me disponía a ir sola por esas islas perdidas del Atlántico, cuando se lo comenté a mi Julitiña de Bueu y resultó que también tenía ganas de venir, porque a pesar de ser de Bueu de toda la vida, nunca antes había ido a Ons (la isla de Ons pertenece al Concello de Bueu). Plan al que se incorporó otro desocupao (por esas fechas, no me seais malpensados), Edu, otro compi de kdadas afoteras.
Así formamos la estupendérrima expedición a las Ons, que salió en barco desde el puerto de Bueu en un día muy caluroso y soleado, pese a que a Edu le costó desprenderse de su inseparable sudadera.
La isla muy chula, hay varias rutas para hacer. Nosotros vimos sólo una pequeña parte y nos vinimos encantados, con muchas risas y con muchas fotos en las tarjetas, que era de lo que se trataba.
Os dejo uno una foto de uno de los lugares más espectaculares que conocimos: O Buraco do Inferno.

Vista desde O Buraco do Inferno (Ons)
Según cuentan las leyendas de la isla de Ons, el Buraco do Inferno es la entrada del infierno y por ello es habitual oír los lamentos de las almas de los que sufren tormento en el Fuego Eterno por sus pecados. Los lamentos son audibles en tiempo de tempestad cuando la mar penetra por la furna de esta cavidad. Dicen que un toro de cuernos de oro protege esta entrada al mundo de los muertos.