No estoy enamorada de ti,
pero te regalaría mi primera sonrisa del día
sólo por saber a qué sabrá tu piel, a qué sabrá tu piel.
Tu arte al arrastrar palabras donde te escondes.
Sólo por los silencios que dejas caer entre tus secretos,
me dejaría engañar cada noche de mi vida.
Me dejaría besar, me perdería en tu boca.
Sólo quiero saber qué es estar muy cerca de ti,
que tus dedos manejen mi espalda.
Haz que crees, yo fingiré también,
que aunque mañana nos diga que todo acabó,
repetiremos cada vez que nos crucemos de nuevo.
Engáñame a mí también,
pero tropiézate conmigo.
Engáñame a mí también,
pero rómpete conmigo.
Engáñame a mí también,
tengo envidia de sus celos.
Tus ojos contienen a tu alma,
que no se escape más;
ciérralos ya o engáñame a mí también.
Miénteme cuando no esté contigo.
Engáñame a mí también,
hazme un sitio en tu recuerdo.
Engáñame a mí también,
Tengo envidia de sus celos.
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas volvamos a empezar;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Entre el aniversario de la (supuesta) llegada del hombre a la Luna y que yo ando un poco de aquella manera, llevo unos días que escucho a todas horas esta canción.